Love bombing, breadcrumbing y ghosting: el ciclo que agota en las apps de citas
Si quieres ver la entrevista completa, puedes pinchar en este enlace para verla en YouTube.
Hace poco tuve el placer de charlar con el equipo de Vivelavita,tienda especializada en educación afectivo-sexual, dentro de su podcast dedicado a la salud sexual y emocional. Hablamos sobre la fatiga de ligar y, en concreto, sobre un patrón que veo cada vez con más: la secuencia de love bombing, breadcrumbing y ghosting que atraviesan muchas conexiones que empiezan en una app. En este artículo desarrollo esa parte de la conversación.
Cómo ha cambiado la forma en que nos relacionamos y por qué
En los últimos 15-20 años hemos pasado de conocernos en entornos espontáneos (el trabajo, un bar, una discoteca, etc.) a que gran parte de nuestras conexiones empiecen a través de una pantalla. Ese cambio no es solo tecnológico: ha ido de la mano de lo que yo llamo una “autoimagen exigente”, una autoexigencia que nos ponemos en todos los ámbitos de la vida y que impacta directamente en la autoestima y en la manera en que nos relacionamos con los demás.
Autoexigencia y redes sociales: el cóctel que dispara la ansiedad al ligar
Las redes sociales actúan como un escaparate constante de vidas aparentemente perfectas que está muy lejos de la realidad, pero que genera un estrés continuo. Ese estrés empuja a buscar validación y conexión de forma rápida e inmediata, algo que antes no era tan predominante.
El resultado, en mi experiencia tanto en asesoramiento como en el trato con adolescentes, es que nos hemos vuelto más exigentes, más selectivos y, a la vez, más torpes a la hora de relacionarnos. Muchos adolescentes con los que trabajo ya no sostienen los diálogos que podrían tener generaciones anteriores: interpretan la intensidad del interés de alguien según el color de un emoji de corazón en lugar de a través de una conversación real.
Love bombing, breadcrumbing y ghosting: qué son y cómo se encadenan
Es un patrón que sigue casi siempre la misma secuencia:
- Love bombing: alguien genera deseo, interés e ilusión de forma muy intensa y rápida. Habláis todos los días, de todo, e incluso llegáis a quedar en persona.
- Breadcrumbing: poco a poco, esa intensidad inicial se va “despedazando”. La otra persona empieza a hablarte menos, pero te sigue dando pequeñas “migajas” de atención —lo justo para que no te vayas del todo— mientras probablemente mantiene varias conexiones abiertas al mismo tiempo, guardándote como una opción más.
- Ghosting: la conexión termina desapareciendo sin explicación.
Desde mi punto de vista, generar deseo y conexión de forma muy rápida a través de una pantalla no es necesariamente el problema — el problema aparece cuando esa misma conexión se rompe de forma fría y sin responsabilidad afectiva. Esa intimidad y afectividad que se ha construido, aunque haya sido a distancia, merece cerrarse con más cuidado del que solemos darle.
Generar deseo a través de la pantalla: lo que ayuda y lo que hay que vigilar
No todo es negativo en el terreno digital. Las nuevas tecnologías pueden favorecer una conversación cercana o incluso una conexión con carga sexual, especialmente en relaciones a distancia.
El punto de atención está en la diferencia entre lo que se construye cara a cara y lo que se construye por pantalla: la química o tensión real que sentimos al conocer a alguien en persona no siempre se traduce igual en digital, y a la inversa. Es posible sentir una conexión fuerte a través del móvil y una desconexión total al veros en persona.
Mi reflexión, después de años de divulgación, es que el amor sigue siendo lo más importante que tenemos como seres humanos, y que las apps y redes sociales, usadas como única estrategia, no siempre son el camino más adecuado. Recuperar formas de conocer gente más pausadas, sin renunciar del todo a lo digital, ayuda a no perder la oportunidad de encontrarnos con otras personas.